Ilustres visitas para la Sociedad Oriental de Karate

Sensei José María García Maañon en la actualidad es instructor, funcionario público en el área deportiva, y tiene cargos técnico y directivos mundiales

Del 10 al 12 de agosto del corriente tendremos el honor de tener a Sensei Doctor José García Maañon,  9no dan Shotokan, dirigiendo el seminario anual y tomará exámenes para los miembros de la Sociedad Oriental de Karate. Sensei Maañon, de larguísima trayectoria como alumno del maestro Itaya, es actualmente jefe de instructores de la Asociación Argentina de Karate Shotokan, Presidente de la Federación Panamericana de Karate, Vicepresidente 1ro de la Federación Mundial de Karate, y Vicepresidente del Comité Olímpico Argentino. El mismo vendrá asistido por el Sensei Licenciado Juan Carlos Landaburu, 7mo dan Shotokan, Head Coach del seleccionado albiceleste, Presidente de la Comisión técnica de la Federación Panamericana, y junto a ellos vendrá un equipo de cinturones negros Shotokan FAK, ex competidores e integrantes del cuerpo técnico de seleccionado argentino de la Federación Argentina de Karate. Queremos que sea el evento del año y que todos quienes aman al Karate sean parte de unas jornadas que serán inolvidables. ¡Sean todos bienvenidos!” – Sensei Erasmo Petingi

Sensei José Garcia Maañon: Una vida dedicada al Karate

No podría hablarse del Karate en sin dar cuenta de un pionero en la materia. Más allá de los primeros maestros que puntualmente llegaron  desde Japón para transmitir su saber,  José María García Maañon fue el alumno preferido y destacable que tenía su Sensei  Michihisa Itaya, un notable docente forjado por una generación de campeones nipones, que al llegar al país en 1967 con 4° Dan y 26 años, reunió, tanto en Argentina como en Uruguay, a un gran alumnado y hasta instructores de varios estilos. Itaya fue un gran motivador, y su enseñanza llena de técnica y resistencia física, se vio plasmada en el alumno favorito y ejemplar que sintetizó la dirección de su enfoque. García Maañon comenzó la práctica en su adolescencia, con asistencia perfecta a las clases, con doble o triple turno, que podía incluir sábados y domingos si lo requería su Sensei. Los fines del ’60 y principios del ’70, la actividad de Itaya en transmitir el Karate fue incansable, de un lado y del otro del Rio de la Plata, debiendo realizar muchas exhibiciones con sus alumnos que consistían casi siempre en clases corrientes. Una de esas demostraciones fue emitida desde el Puerto por un programa de Canal 11 llamado “En vivo y en directo”, que se transmitía a la tarde, llamándo la atención el ruido que emitía el género de la ropa al arrojar golpes al aire los practicantes exigidos, que había dejado mudo al periodista del móvil ante tanta férrea disciplina no conocida hasta entonces.
A los siete años de su llegada al país, en un accidente de tránsito muere Michihisa Itaya a los 33 años. A partir de allí, García Maañon, después de un acomodamiento para suceder a Itaya, tomaría bajo su conducción la Federación Argentina de Karate. Entidad que nuclea a distintos estilos, cargo que aún ostenta en nuestros días.  Pero volvamos al halo que despierta su figura como practicante de 1,90 metros de altura y cien kilos de peso, que va más allá de participar en innumerables torneos locales e internacionales, y de impartir clase en la Policía y el Colegio Militar de la Nación. Para continuar el camino trazado por su maestro, García Maañon debía transmitir el arte haciendo exhibiciones en distintos puntos del país, donde en gimnasios colmados hacia roturas de tablas de 2, 3, y 4 unidades juntas de una pulgada cada una que despedazaban sus puños… bloques de hielo partidos con el filo de la mano y otras destrezas. De pronto, se lo veía un día con una mano enyesada, producto de la exigencia, pero su cuerpo férreo le reconstituía de inmediato el calcio a sus huesos, y otra vez, eran partidas posteriormente múltiples maderas en otras demostraciones.
La participación de Jarcia Maañon en un torneo Europeo, donde los combates libres eran a manos desnudas y piernas sin protección alguna, con combatientes serios y experimentados, donde las llaves del torneo lo puso frente a un duro Alemán que en una clara infracción le sacó 2 dientes superiores, quedando luego descalificado al devolverle al Alemán su misma medicina, para luego en el avión de regreso, insertarse con calma en su dentadura los 2 dientes despedidos que luce al día de hoy.
Las clases que impartía García Maañon para alumnos avanzados eran a puertas cerradas, invitando a algunos curiosos espectadores a que se retiren. Allí mismo comenzaba una intensa práctica que los cultores de este arte debían soportar solo si auxiliaba una concentración mental pura, pues sus alumnos eran objeto de probar su propia resistencia en medio de mil golpes de puño con cada brazo, y de igual número con patadas sin olvidarnos de gritar y respirar adecuadamente, y para postre de cierre, saltando el Sensei de alumno en alumno acostados, sobre su estómago tensionado. Para cuando sus alumnos salían a la calle después de aquellas prácticas al límite, estaban preparados para demoler a un provocador de cualquier condición, pero lejos de cualquier atisbo de violencia, tenían cada uno una calma sorprendente al conocer las consecuencias. Cargaban incontables rondas de flexiones de puños, donde ya no sentían sus propios nudillos tumefactos y hasta astillados. Era común cortar al medio la clase, y ahí nomás, salir a correr a la calle en pleno invierno, quedando los transeúntes asombrados de ver pasar a unos alocados que corrían descalzos. Eran capaces de arrojar patadas poderosas cargando a un compañero sobre los hombros, sin la idea de desistir y amagar con concluir, pues una patada correctora al abdomen hubiera recibido.
José María García Maañon participó desde 1968 de más de cien eventos divididos en campeonatos mundiales, panamericanos, iberoamericanos, copas mundiales y sudamericanos. En la actualidad es instructor, es funcionario público en el área deportiva, y tiene cargos técnico y cargos directivos mundiales. Tuvo tiempo de recibirse de abogado, y por sobre todo, y aún con paso de los años, sigue siendo para sus alumnos, su admirado Sensei.