Frank Dux: El mito que no fue

Junto a Jean Claude Van Damme

Frank Dux es uno de los más famosos fraudes dentro de las artes marciales, principalmente porque la película Bloodsport supuestamente estaba basada en las hazañas de la vida real del citado exponente. Con el paso de los años, todas sus afirmaciones de haber peleado en «kumites» hasta la muerte, ser agente de la CIA, su formación militar y su curricullum de artes marciales han sido refutadas…, incluso hasta el punto de ser denunciado como un mentiroso, y fraude en varios procedimientos judiciales. Se dice,  que Dux  tiene uno de los peores casos del síndrome de Walter Mitty (*) y, a pesar de los VOLÚMENES de evidencia indiscutible, y muchas de las declaraciones contradictorias de su propia boca,  defiende enérgicamente su historia inventada y su larga lista de «logros» cuestionables en la prensa especializada y redes sociales, a menudo con un efecto hilarante.

Analicemos su caso

Tal como lo describe Dux, el artículo de la revista americana Black Belt desglosa el Kumite como un torneo sin límites en que no hay sistema de puntos, y el ganador de cada enfrentamiento se declara por nocaut, sumisión o cuando un oponente simplemente no puede continuar. Cada día del evento de tres días tiene una etapa diferente: el primer día, los luchadores compiten en una plataforma de 12 x 12; el segundo, una «pista» de 12 x 4; la etapa final, una azotea. Al igual que en la película, Dux afirma haber recibido su entrenamiento en Ninjutsu de parte un hombre llamado Tanaka, que había participado en eventos pasados ​​de Kumite. En el artículo, afirma ser el primer estadounidense en ganar el torneo secreto, la imagen principal de la nota muestra a Frank sosteniendo el trofeo del campeonato, y de tener varios récords mundiales, incluyendo el nocaut más rápido y la mayor cantidad de nocauts consecutivos. El artículo también lo presenta jactándose de un récord general de 329 victorias. A pesar del presunto secretismo del Kumite, Dux dijo que le permitieron hablar con Black Belt en 1980 porque IFAA, la entidad organizadora, quería más luchadores estadounidenses como parte de su institución. Él  servía como una especie de portavoz. Dux entra en detalles aún mayores, describiendo los estilos de pelea enfrentados, las estrategias para las diversas etapas y oponentes, e incluso el proceso de selección de los competidores. En los años anteriores a Bloodsport, Dux se convirtió en habitual en varias publicaciones de artes marciales. En sus páginas, y en los círculos sociales de California, hizo numerosas afirmaciones sobre su carrera militar: que ganó la Medalla de Honor por heroísmo, rescató a un puñado de huérfanos de piratas filipinos, y completó misiones clandestinas para la CIA desde 1981 a 1987 bajo el director William Casey, a quien expuso en detalle en su libro de memorias de 1996, The Secret Man.  Solo hay un problema con las historias de Frank Dux tanto del torneo de kumite como de sus escapadas militares y gubernamentales: Son completamente inventadas. La validez de sus afirmaciones ha sido muy discutida en los años transcurridos desde Bloodsport. Pero, incluso esas objeciones han sido disputadas, lo que lleva a un desorden de pruebas falsas, mentiras, y en algún lugar en el medio, quizás, la verdad.

Falsedades y Lucha

Su curricullum marcial, nunca pudo ser comprobado

La condena pública a Frank Dux comenzó en 1988 con una denuncia en Los Ángeles Times, publicada apenas unos meses después del estreno de Bloodsport. Escrito por John Johnson, el artículo hace todo lo posible para desacreditar casi todas las declaraciones de Dux. Johnson cuestionó por primera vez la existencia del torneo Kumite en las Bahamas en 1975, citando a un portavoz del Ministerio de Deportes que dijo que el evento nunca tuvo lugar allí. En cuanto al trofeo con el que se mostró a Dux en la nota de Black Belt, Johnson dijo que habló con el dueño de una tienda de trofeos que afirma que el premio se hizo parcialmente en su tienda en el Valle de San Fernando, cerca de la casa de Dux. John Stewart, el autor de la nota de Black Belt de 1980, expresó su arrepentimiento en el artículo de Johnson: «A veces éramos lo suficientemente ingenuos como para pensar que esto era una gran historia«. Profundizando en el pasado de Dux, la nota incluso sugiere que el maestro de Dux, Tanaka, probablemente nunca existió.

Presionándolo en una entrevista para obtener más detalles, Dux dijo que no sabía dónde estaba la familia de Tanaka y que ni siquiera está seguro de si Tanaka está vivo o muerto. El manuscrito declara que el maestro de Dux fue encontrado muerto el 30 de julio de 1975, y fue enterrado por un clan Ninja en California. No se pudo encontrar rastro de Tanaka en textos históricos o de expertos independientes en artes marciales. Los registros de defunción del estado de California no muestran que Tanaka muera el 30 de julio de ningún año en los años 70. Notificado sobre los hallazgos, Dux dijo que el hombre vivía bajo un nombre falso

Sheldon Lettich, que escribió el guión de Bloodsport, dijo que estaba al tanto de la verdad sobre su cuestionable participación en el Kumite

Enfrentado con sus antecedentes militares, Johnson dijo que Dux sirvió en la Infantería de Marina de 1975 a 1981, pero que nunca vio combates en el sudeste asiático y que «no había ninguna indicación de que alguna vez dejara los Estados Unidos». Además, sus registros médicos militares supuestamente afirman que Dux tenía «ideas frívolas y desconectadas». Un alto mando de la marina entrevistado, dijo que Dux nunca recibió ninguna medalla durante su mandato, y después de mostrar una imagen de Dux usando sus medallas y cintas, afirmó que se usaban «fuera de secuencia». Johnson atribuyó las mentiras de Dux a una estratagema de marketing para sus escuelas Ninjutsu. Johnson y L.A. Times no son los únicos que han planteado dudas sobre las afirmaciones de Dux. Sheldon Lettich, que escribió el guión de Bloodsport, dijo que que estaba al tanto de la verdad sobre su cuestionable participación en el Kumite.

El mundo contra el

El cuento de Frank Dux se volvió aún más intrigante en 1998, cuando B. G. Burkett, un veterano retirado del ejército, publicó un libro llamado Stolen Valor: cómo la generación de Vietnam fue robada de sus héroes e historia, publicada por Verity Press. Entre los fraudes expuestos en el trabajo se encuentra Frank Dux, quien, según Burkett, nunca sirvió en Vietnam, ya que el conflicto ya había terminado cuando comenzó su servicio militar. Dux afirma que nunca declaró que luchó en la Guerra de Vietnam, solo que tuvo misiones durante el conflicto en la región. El libro de Burkett recibió el Premio Colby. La revista Soldier of Fortune elogió el libro de Burkett, publicando la foto de Dux con atuendo militar con cintas y medallas fuera de lugar, extendiendo la opinión de que Dux era un fraude. Como respuesta, Dux sostiene que simplemente se tomó en una fiesta de Halloween de la universidad: el atuendo militar era un disfraz.

Sus grados militares, jamas pudieron comprobarse

De pronto surgen entidades que sostienen que el Kumite existe: Black Dragon Fighting Society, entidad que sucedió al mencionado IFAA, tiene un sitio web que identifica al Kumite como parte de su historia, señalando que uno de los primeros torneos  ocurrieron en 1943. La sociedad también reconoce a Dux como ganador del Kumite en el pasado. Sin embargo, hay un problema evidente con su versión de la historia: Frank Dux figura como uno de los 10 «Patriarcas» de la Sociedad del Dragón Negro, lo que significa que tiene un aporte considerable en su material.

(*)Se llama síndrome de Walter Mitty, a la forma de ser de las personas que se pasan más de la mitad de su vida sumergidas en un mundo alternativo. Estos individuos fantasean con amigos imaginarios en la infancia y llegan, en su madurez, a ponerse enfermos imaginando situaciones tensas o, por ejemplo, a experimentar orgasmos simplemente imaginando una situación erótica. La vida secreta de Walter Mitty, es un relato del humorista americano James Thurber. En él se narra la intensa vida fantasiosa que lleva su protagonista, Walter Mitty, este se pasa la mayor parte del tiempo fantaseando con la posibilidad de ser alguien importante. Es en honor al protagonista de este relato, que se llama síndrome de Walter Mitty.